Giusseppe Ottaviani, italiano y un antiguo piloto de aviación, nació durante la primera guerra mundial y participó en la segunda y que luego ejerció como sastre, cuenta con 102 años, y es el campeón del mundo de salto de longitud.

En una entrevista a Diario Maraca reveló que siempre le había gustado el deporte y, en concreto, el atletismo. “A través del campo, correr por el campo, es lo que más me divertía cuando era más joven”. Pero un día, viendo por televisión un campeonato de veteranos, decidió que por qué no volvía a sentir esa sensación de correr. “Si ellos lo hacían con mi edad, me preguntaba por qué no podía yo. Así que lo hice”. 

“Con 95 años ganó 10 medallas en un campeonato y batió varios récords del mundo”, menciona su hijo, acompañante, entrenador y consejero de todos los días, Paolo.

Porque Peppe, como le llama, no se cansa. Quiere seguir escuchando los aplausos de los aficionados, el calor del público, la adrenalina que le produce pisar el tartán. Ya no hace velocidad ni lanzamientos, pero sí salta longitud y triple. En Málaga, España se proclamó campeón del mundo de salto con longitud obteniendo un registro de  0,85 metros.

“Si hubiera sido la competición por la tarde, seguro que habría llegado al metro. He tenido un nulo por poco que también estaba por encima del metro”, explica el veterano atleta, que además se preparaba para la siguiente gran competición,  el triple salto (este miércoles)  una prueba más dura para las rodillas y que nadie de 100 años o más se ha atrevido a realizar hasta ahora. Él sí, el primero de la historia.

Mientras tanto, su mujer, Alba, de 94 años, y sus otras dos hijas, aguardan en casa noticias suyas. “Bravo, enhorabuena por la competición”, le dice al teléfono a su mujer tras ganar el oro. Y Peppe responde: “Te mando un beso, gracias por el cumplido. Eres lo más importante de mi vida”.

 


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