Desde hoy suena el primer candidato para dirigir a la Selección de Honduras. Se trata de Gustavo Matosas. Y el rumor no surge desde terrenos locales. El rumor nos llega desde ESPN y otros portales mexicanos. Matosas es un uruguayo nacido en Argentina hace 51 años. No vamos a poner en duda su calidad como entrenador. Dirigió en México a equipos como el Atlas y América entre otros. Y más reciente en Argentina a Estudiantes de la Plata. Eso fue en 2017. Desde el año anterior no dirige.

Pero aquí la discusión no se centra en definir si Gustavo Matosas es buen o mal técnico. Primero la discusión debe centrarse en que si Matosas tiene el perfil del entrenador que necesita la Selección Nacional. Y el otro tema que habrá que discutir es, cuánto dinero costará Matosas. En Fenafuth dinero no hay. Y apostar las pocas fichas que tienen en una sola canasta es algo muy arriesgado. Sin embargo sabemos que a nuestros federativos les gusta gastar a manos llenas el dinero, sobre todo cuando no es a ellos que les cuesta.

¿Quién asesora a nuestros federativos en la elección de un entrenador? ¿Habrá técnicos aportando sus opiniones? Por supuesto que no. Porque nuestros directivos creen que ellos saben más de fútbol que todos los demás. Incluso saben más que cualquier en Concacaf.  Pero la realidad es que saben muy poco de fútbol y para colmo son muy malos administradores lo que arrincona nuestra debilitada estructura y la condena a un eventual derrumbamiento total.

Sigo creyendo que el momento es oportuno para volver la mirada a un técnico hondureño o bien un extranjero con trayectoria importante en nuestro país. De esta manera se le puede evaluar desde el inicio sin necesidad de darle tiempo de adaptación y sobre todo a un costo muy favorable para la realidad económica de nuestro fútbol. La lista de países que eligen un técnico con estas características es cada vez más amplia y con buenos resultados. ¿Por qué no podemos seguir ese ejemplo de otras naciones? Ya sé porqué. Lo explicó Chelato en una entrevista. Porque nuestros directivos prefieren fracasar con un extranjero que arriesgar con uno local.

 

 

 

 


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