Lozano sigue siendo titular pero se encuentra en sequía goleadora.

El Barça B arrancó un punto de El Sadar, el campo de el líder. El filial se encontró con un 0-2 a la media hora, pero Osasuna tiró de oficio y categoría para empatar. Es más, los locales dispusieron de las mejores ocasiones para ganar y eso que jugaron casi media hora con un hombre menos.

Osasuna, empujado por su afición, empezó encerrando al filial blaugrana, algo intimidado de inicio por el gran ambiente que presentó El Sadar. Así, Oier pudo avanzar a los de Diego Martínez tras un saque de esquina. El capitán se anticipó en le primer palo, cabeceó al palo largo, pero el poste evitó el tanto.

El filial sufría, no estaba cómodo. Pero apareció Arnáiz al rescate. El talaverano, que ya había avisado con un primer disparo, penetró dentro del área sorteando rivales hasta que su tiro tocó en un defensa y cayó a los pies de David Concha, que solo tuvo que empujarla a la red.

 El tanto desacomplejó a Barça B y Aleñá, que regresó al centro del campo y fue el mejor del equipo, aparecía arrancando desde segunda línea y comandando al equipo. En una de estas, pasada la media hora, una jugada iniciada por el canterano acabó en Arnáiz, que se la devolvió a Carles cuando pisó área. Con serenidad, el del Maresme se encargó de colocarla ajustada al palo para lograr el 0-2.

El Sadar quedaba mudo, pero solo por tres minutos. Los que tardó Quique en volver a meter a los navarros en pleno partido. Clerc apareció por la izquierda, ganó linea de fondo y la dejó atrás para que el 9 rojillo fusilara y marcará el 1-2.

El filial perdió a Fali justo antes del descanso y lo sustituyó Rodri ya en el segundo tiempo. Un periodo que empezó con el gol del empate de OsasunaFran Mérida se tiró con todo para robarle el balón a Vitinho en la frontal y el centrocampista soltó un derechazo que tocó a Cuenca y entró. Y de héroe pasó a villano, porque Mérida vio la roja y dejaba a los suyos con 25 minutos aún por disputar.

Aún así, Osasuna dispuso de las mejores ocasiones para marcar el tercero, ambas en las botas de Quique. El delantero rojillo no llegó a un centro de Mateo García y a diez del final envió un libre directo al larguero. Ya en el último minuto el cabezazo de Fausto se marchó rozando el palo.


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