Vencieron finalmente al Eibar pero fue un partido muy sufrido. Ya desde hace un par de fechas al Barcelona parece experimentar su temido bajón del mes de febrero. Un mal momento tomando en cuento que se viene el duelo de visita ante Chelsea por la Champions. Y en la Champions un mal partido y estás fuera de combate.

Ya lo vivió la temporada anterior con malas visitas en París y Turín. Ante el PSG logró rescatar en la vuelta entre el milagro y la ayuda del árbitro. Ante el Juventus ya no pudo.  Entonces para el duelo del martes el Barcelona no quiere que vuelvan los fantasmas de la temporada anterior.

Cierto que cuando hablamos de puntos logrados y nivel de goles anotados no parece que hubiera un bajón. Pero las dudas surgen por lo que se mira en el campo.  Las ideas no fluyen como hace algunas semanas. Algunos partidos se resolvieron por la genialidad individual pero no por una consistente claridad en las ideas de juego.

¿Cansancio? Es probable. No es un plantel tan amplio y las rotaciones no fueron muchas aunque ya vimos a Messi iniciando partidos desde el banco o saliendo de cambio. O puede ser un bajón normal como lo puede experimentar cualquier equipo luego de poco más del 60% de la temporada disputada. El problema es que el Barcelona no tiene una banca muy fuerte y sus refuerzos todavía no están a tono.

Coutinho todavía no enganchó y el joven Dembélé ha batallado con las lesiones que no le han permitido meterse de lleno con el club. Yerry Mina apenas comienza a tener minutos. Por supuesto que esto no es ninguna justificación para una probable eliminación. El no ganar la Champions ya sería un fracaso para el Barça. No digamos el impacto de quedarse fuera en octavos o cuartos de final.

 


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