Olimpia se llevó el clásico ante Motagua con autogol de Montes.

Fue un concierto completo de malos pases, pobre técnica y pésimo manejo anímico. Hoy vimos el peor Motagua de lo que va en el Clausura. Se encontraron con la camiseta blanca y se les nubló todo. Y eso que Olimpia ha jugada a nada. Se armó bien atrás y sólo espero con paciencia a un rival que no era capaz de colocar siquiera, un buen centro al área de Donis Escober.

El juego era tan malo en la etapa inicial que el único gol cayó en meta propia cuando Marcelo Canales cobró tiro de esquina y Juan Pablo Montes venció a su arquero. Escuchar el silbato marcando el final de la inicial fue un alivio visual. Había sido una tortura.

El complemento no varió mucho. Olimpia tirado atrás y Motagua nervioso, como equipo novato e inexperto. No daban tres o cuatro pases buenos y cuando rompían por la banda jamás centraron bien. Los azules estaban pálidos, sin fútbol en sus piernas y sin fútbol en sus mentes. Esto fue lo que más sorprendió en esta tarde. Porque de Olimpia no se esperaba mucho. Ha jugado mal en el Clausura y hoy volvió a jugar mal. Pero ganó porque el fútbol tiene estas cosas. Ni siquiera marcó el gol, el rival se lo marcó solo.

Ahora Olimpia salta al segundo lugar y amenaza a Motagua con quitarle el liderato. Para la siguiente fecha los albos visitan al  Honduras Progreso el jueves mientras las águilas se quedan en casa para medirse al Platense el miércoles.

 


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