El entrenador Jorge Sampaoli, ha vuelto aparecer en los medios de comunicación tras su salida como entrenador de la Selección de ArgentinaSampaoli brindo una entrevista a Diario Marca, hablo de de lo que fue el mundial, que le dejo este torneo, porque no había “aparecido”, del tema de Messi y la selección.

Ha estado desde el Mundial sin aparecer. ¿Por qué? Me tomé un tiempo para analizar mi proceso en la selección, para analizar el postMundial. Necesitaba este momento de análisis para sacar en claro cosas de cara a mi futuro.

Hay quien podría interpretar que se escondió. ¿Es el caso? No, para nada. Simplemente, me tomé un tiempo para profundizar en esa experiencia vivida y para eso quise estar aislado y desmenuzar las cosas. Yo soy una persona que trabaja de entrenador de fútbol. Me alejé de la vida mediática. Pero no dejé de hablar con el mundo del fútbol, ni perdí mi vida social, ni dejé de ir al cine, ni de irme a tomar un café a un bar. Y nadie cara a cara me criticó, al contrario. 

¿Qué lección sacó del Mundial? Fue un año en un lugar, la selección, de mucha tempestad, exigencia, obligación, inmediatez, donde nosotros y los jugadores estábamos obligados solo a ganar y en esa tesitura fue muy duro hacerla fluida, más allá de que todo estábamos muy involucrados. La mochila que tenía este grupo era demasiado pesada, estábamos todos empujados a un camino de obligación en la que era difícil hacer surgir el talento.
Tempestad, obligación… Fue todo muy sufrido. Totalmente, para nosotros y los jugadores no era un juego ya. Pero, ojo, por el gran compromiso que había. Viajábamos a ver a los jugadores, hablábamos mucho con ellos. Fue un trabajo muy duro que no acabó prosperando porque solo había una opción: ser campeones del mundo. Y en esa obligación, ante cualquier adversidad, todo era más complejo. No pudimos disfrutar nunca. La meta era siempre demasiado alta.
Da la sensación de entrenar en el campo era su última función, y no la primera. Nuestro trabajo de entrenador tiene hoy en día otras muchas facetas, que deben resolverse antes de salir a la cancha. Y más en una selección, donde crear un estilo es mucho más complejo. Hay pasos anteriores a intentar que la táctica o estrategia funcionen en el césped. Grupalmente, nuestro trabajo hoy es más complejo.

¿Le decepciona eso?, usted que es muy purista de este juego. No hablo de decepción, hablo de mi gusto particular. Me responsabilizo de que en la selección no pude general mi estilo, lo que yo siento futbolísticamente, y eso me servirá para el futuro, porque yo quiero disfrutar del juego. Mire lo que pasó en el Mundial. Lo terminó ganando un país casi al contragolpe. Y uno de mis candidatos, que era España, se quedó fuera rápido. El campeón ganó a base de recuperación y carreras largas. Por eso, los que amamos el juego estamos un paso atrás a la hora de competir. Hoy en día, es mucho más fácil no dejar jugar y aprovechar alguna chance que proponer juego.

¿Tiene la sensación de que dejó de ser entrenador en algún momento durante el Mundial?
Muchas veces tuve que acercarme a muchos futbolistas para que disfrutasen… No sé, yo creo que preparamos muy bien el Mundial, pero luego la Copa en sí no fue tan buena, obvio. Debíamos tener equilibrio para que la obligación de ganar que tenía el jugador argentino no generara más ansia. Cada partido era casi un sufrimiento. Pero dicho eso, le digo: nunca se dejó de entrenar bien, de preparar los partidos a fondo.

¿Le molestó las reuniones que los jugadores tenían?
Toda reunión era para aportar. Fue un momento muy complejo. Todo lo externo se nos metió en la concentración. Pero todo se hacía para ayudar, para mejorar, para intentar ser, y no solo estar. Nos invadió la inmediatez, la necesidad. Pero el problema no son las reuniones, el problema es que las reuniones se vuelvan públicas. Los jugadores de Argentina del 86 se reunían constantemente, pero nos enteramos 20 años después de que salieran campeones. Yo creo filosóficamente en la participación y en el compromiso. En el fútbol y en la vida. Nos juntamos para buscar soluciones y, si eso termina en el living de las casas porque la televisión lo cuenta o en la pantalla de un celular por una red social, ocurre lo contrario. En este contexto, lo peor sería que pasáramos a juntarnos para destruir o que nos volviéramos escépticos hacia los otros.

¿Qué le dejó haber entrenado a Messi? Fue increíble, sobre todo por verlo tan comprometido, sufriendo mucho cuando no se ganaba. El mejor jugador de la historia estaba muy comprometido. Leo sufría como ninguno la imposibilidad de ser. Le pesaba como al que más no haber podido trascender grupalmente.

¿Es difícil entrenar a Messi? En el sentido de que es solución -es el mejor- y problema -si falla él, no hay más-.Tener al mejor del mundo en tu equipo te obliga a una exigencia máxima. Y el resto debemos estar a su altura. Pero a veces se puede, y a veces no se puede. Y en esa lucha estábamos todos los días. Tener a Leo te obliga a no tener margen de error a la hora de ganar.

¿Qué opina del descanso que se ha tomado ahora en la Selección? Son decisiones muy personales. Solo él sabe qué necesita, y hay que respetarlo.

¿Cree que todavía se puede dar ser campeón con Messi en Qatar 2022? Tendrá 35 años.Por supuesto que si. Pero esto necesita un proceso, por todo lo que pasó hasta ahora. Y los procesos no se quiebran, se corrigen. Para el próximo Mundial o Copa América hacen falta organización, confianza ilimitada y saber que todo requiere un proceso. Es decir, si no se gana la Copa América, hay que mantener el proceso, no romperlo. Ya basta de esta locura de que si no “ganás”, “sos” un perdedor. Y no es así: si se cree, se puede ganar aunque sea más tarde. Pero hay que creer.


Internacionales

En Portada