Con la confirmación del fichaje de Jonathan Rubio por parte del SD Huesca el fútbol hondureño parece ir, poco a poco, reverdeciendo sus laureles en cuanto a sus representantes en el fútbol de alta competencia. Si hacemos una revisión rápida nos daremos cuenta cómo esa lista ha crecido de manera importante. Honduras cuenta con dos jugadores en primera división de México, uno en primera de Bélgica, dos en primera y uno en segunda de España y no dejemos por fuera a los cinco elementos que están en la MLS.

Con base a esto, decir que nuestro país no tiene jugadores de calidad para formar una selección competitiva, me parece una apreciación equivocada. Podemos discutir que esta generación no es tan buena como la anterior. Pero no estoy de acuerdo con quienes aseguran que ésta es una mala generación. Lo que Honduras padeció en la eliminatoria anterior no tuvo que ver con la calidad de sus jugadores. Tuvo que ver con el mal trabajo tanto de la Fenafuth como del director técnico Jorge Luis Pinto.

Me alegra que el mundo del fútbol vuelva su mirada hacia el jugador catracho que se combina con un momento importante ya que por primera vez un entrenador hondureño dirigirá en Serie B de Italia.  David Suazo enfrentará un reto extraordinario al asumir el manejo del legendario Brescia Calcio. Su carrera como jugador sigue siendo reconocida y ahora buscará ese mismo reconocimiento en su nueva etapa como director técnico.

Ahora todo está en manos de los federativos y de los encargados de planificar un nuevo proceso que buscará llevar al fútbol nacional al Mundial de Catar. La elección del técnico es el primer paso. Y si ese paso se da en falso entonces tropezaremos feo desde el inicio. El entrenador que asuma el reto debe tener buen conocimiento de nuestro fútbol y de nuestra forma de vida. No hay tiempo para darle a un técnico 6 meses o hasta 1 año para que se adapte. Además  debe saber trabajar con jóvenes porque estamos enfrentando un cambio generacional.

La mesa está servida. Y sobre esa mesa vemos buenos prospectos y algunos experimentados con mucho que dar todavía. Solo resta esperar que nuestros directivos no se equivoquen en la elección.

 

 

 


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