Wilmer Crisanto terminó jugando como arquero anoche ante Platense.(Foto Diario Diez)

Viene mostrando síntomas desde hace algunas fechas pero se ha hecho más notorio luego de su actuación ante Olimpia el domingo y anoche ante Platense. Dos derrotas consecutivas. Pero lo más preocupante es el bajo nivel que está mostrando. A los jugadores del Motagua se les nota nerviosos y muy imprecisos. Podemos pensar que la noticia sobre la muerte de Santiago Vergara les pudo afectar pero en realidad ya desde el  domingo se les mira así.

Lo que antes era un virtud en Motagua ahora es un gran defecto. Perdieron la calidad para enviar centros al área. El equipo llegó cuantas veces lo intentó por la izquierda y por la derecha pero una y otra vez los centros llegaban mal o no llegaban. Tan sólo en una ocasión llegó un buen balón al área y terminó en autogol de los porteños para el 1-1. Minutos antes Joshua Nieto había anotado el 0-1 con buen remate a la esquina inferior derecha de Fonseca.

Con el partido empatado a los 72 minutos parecía que los azules terminarían imponiendo su ley. Pero nunca lograron calmarse con la pelota. Nunca lograron bajar su nivel de desesperación. Y el Platense sintió ese descontrol del rival. Entonces comenzó a aventurarse un poco al contragolpe. Llegó un trazo largo que encontró desmarcado a Rundell Winchester. El delantero fue a pelear el balón dividido con Fonseca pero Harold se barrió con las suelas de frente cometiendo falta. Roja directa y Motagua ya no tenía cambios por lo que Wilmer Crisanto asumió el puesto de arquero.

Con uno menos los azules no dejaron de atacar pero el Platense tampoco. A los 86 minutos jugada individual de Winchester internándose al área para descargar remate cruzado que dejó sin opciones a Crisanto. 1-2 lapidario y que deja a Motagua muy golpeado de cara al cierre del Clausura.


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