Acción del juego de este mediodía en San José entre Saprissa y Motagua.

(Tomado Diario La Nación)

Motagua (goleado 3 por 0 por Alajuelense el viernes), acabó exhibiendo algunas falencias de la S, incluso cuando los desaciertos del arquero Aarón Cruz añadieron una preocupación adicional que no estaba presupuestada, a las puertas de iniciar el certamen.

En ataque, el molde inicial muestra más pros que contras. De Daniel Colindres se puede esperar lo mismo: Desequilibrio, velocidad, coraje; de Angulo creatividad y buen manejo de los tiempos, pero de Jerry Bengtson aún era una incógnita, hasta este domingo, cuando dilucidó algunas dudas. Después de un buen pase filtrado, controló el balón, se sacó la marca del cancerbero catracho y esperó la llegada de Angulo, quien con la puerta vacía no dudó en abombar las redes al 21′.  Después, le bajaría un poco la tensión al ambiente de la gradería, tras igualar los cartones al minuto 83′, luego de una buena jugada de Marvin Loría, que desde el cierre de la campaña anterior viene creciendo en su desempeño.

Primera prueba superada para Bengtson, un típico centro delantero pivoteador, que aún sin ser el hombre más ágil de Watson, tiene velocidad para correr la espacio cuando es necesario. Después vendría el cúmulo de errores de la retaguardia, endeble en la táctica fija, demasiado expuesta atrás y con su guardameta timorato, que al final salió chiflado de la Cueva.

Un remate de media distancia de Erick Andino, que parecía sencillo de controlar, acabó abombando las redes de Cruz, la gran víctima del Monstruo de mil cabezas.

Recién iniciado el segundo periodo, una jugada de táctica fija volvió a acongojar a los defensores tibaseños. El balón se filtró entre los centrales y acabó con el segundo gol, obra de Robel Bernández en apenas el primer minuto del compromiso.

La ventaja en el marcador acabó siendo demasiado grande para Saprissa, que aún en la pretemporada no le perdonan sus errores desde las gradas. Los cambios vinieron y con ellos un juego todavía más predecible e impreciso para la escuadra morada. Quizás, solo Moura se salvó de la silbatina y, por el contrario, acabó aplaudido al salir de variante en el segundo periodo del cotejo.

 


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