Luego de ver la llave de cuartos de final entre Xolos y Red Bulls más me convenzo que tanto albos como azules pudieron llegar a cuartos de final si se hubieran atrevido un poco más. Comparando a Xolos y Red Bulls con los otros clubes y México y Estados Unidos llego a la rápida conclusión que fueron lo más flojos de sus respectivos países. Podemos pasar horas debatiendo que el hecho de no tener la opción de jugar en casa crucificó de antemano tanto a Olimpia como a Motagua. Pero yo no estaría tan seguro.

Cierto que en algo afecta. Pero no menos cierto es que ambos equipos hondureños tuvieron una oportunidad válida para sentenciar sus respectivos cruces. Motagua en Edinburg dejó ir dos muy claras que debieron modificar el rumbo. Al Olimpia le pasó algo similar en el juego de vuelta y en la ida cometió el error de no jugar nada durante todo el primer tiempo. Pero cuando se animó tanto en San José como en Nueva York, no se miraba distancia con su rival.

Y si nos detenemos un poco más en los partidos de vuelta que enfrentaron ambas escuadras catrachas nos damos cuenta que ninguno de los dos se atrevió lo suficiente. Porque cuando Motagua se decidió a ir al ataque fue más que su rival. El problema es que se decidió hasta los últimos 10 minutos. Lo mismo con Olimpia. Despertó en el segundo tiempo ya cuando le marcaron el primero. Y cuando despertó metió en problemas a Red Bulls. Sin embargo entre fallar frente al marco y reaccionar muy tarde se le fue el duelo.

Estamos claros que hay distancia marcada, en muchos sentidos, entre los equipos hondureños y los mexicanos y estadounidenses. Pero en el campo y durante los 90 minutos las opciones pueden aparecer y, si se juega bien y con personalidad, se pueden conseguir buenos resultados.  Aclaro que yo no esperaba, antes de que se disputaran los encuentros, que alguno de nuestros equipos pasara a la siguiente fase. Sin embargo, viendo los partidos, uno de daba cuenta que la clasificación podía ser posible si ambos se lo creían. Pero no se lo creyeron. Al final se terminaron perdiendo entre los temores de una rigidez táctica y la falta de personalidad de algunos jugadores.

 

 


Opinión

En Portada