Nadie entendió cuando Tom Dumoulin se paró a orilla de la calle en pleno liderato del Giro de Italia. Al final de la etapa el ciclista Holandes explicó: “Necesitaba, con perdón, cagar. Iba realmente mal en el descenso del Stelvio y al subir el Umbrailpass tuve que parar. Me sentí sólo y decidí pelear, pelear, pelear”.

Cuando el holandés se reincorporó a la carrera Nairo Quintana y compañía ya le aventajaban poco más de un minúto. Dumoulin todavía mantiene la “maglia rosa” con 31 segundos de ventaja sobre Quintana, sin embargo está molesto por su infortunio: “La verdad que estoy disgustado. Tengo la maglia rosa, pero sigo muy enfadado”. 


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