Algo tuvo que estar mal calculado en cuanto a la estrategia de seguridad para el partido Real España ante Marathón. El estadio registraba un ingreso de unos 13 mil aficionados y cuando los incidentes comenzaron a suceder todos vimos que sobre el terreno apenas había 4 elementos de la Policía.

Uno de los comisarios del juego confirmó que se asignaron a 200 policías para la seguridad y que la mayoría estaba tanto en la graderías del sector este y sur del Estadio Francisco Morazán. Mientras tanto Fuad Abufele aseguró que solicitaron 400 elementos.

Es evidente que el plan trazado para prevenir un desorden no estuvo a la altura de un partido al que asistió mucho público. La reacción de la autoridad fue tardía y lo de anoche pudo terminar en algo más grave.

 

 


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