Cuando terminó el juego ante Costa Rica en el inicio de la Copa Oro no puedo negar que sentí algo de alivio. A pesar de la derrota Honduras mostraba síntomas de recuperación. Ya lo había hecho en Panamá por la eliminatoria aunque tampoco se diera el resultado que se necesitaba. El tema es que por lo menos comenzaba a verse un norte en el proceso de Jorge Luis Pinto.

Sin embargo duró poco. Porque anoche ante Guayana Francesa la Honduras de Pinto volvió a sus andadas. Salvo los primeros 20 minutos del juego, lo demás fue un concierto de desorden, poca intensidad, cero entendimiento, etc, etc. Cierto que los delanteros catrachos tuvieron un par de ocasiones claras para definir. Pero la realidad es que Guayana también las tuvo y Buba salvó a la bicolor. La verdad es que Guayana Francesa, con todas sus limitaciones, fue muy superior a Honduras. Y por mucho.

Los caribeños fueron muy ordenados, entendieron mejor el partido y supieron moverse y sacar provecho de las enormes debilidades de esta selección que ha conformado el colombiano. La Honduras de Pinto no sabía a qué jugaba. Cuando uno mira a tanto jugador confundido en el campo tenemos que entender que esto pasa por el entrenador y por nadie más.

Pero si usted es de los que defiende al entrenador a capa y espada entonces permítame hacerle estas preguntas. ¿Cómo se defiende un proceso que en el hexagonal apenas suma 5 de 18 puntos? ¿Cómo se defiende a un entrenador que lamenta la falta del gol pero que, en su proceso, entró en conflictos con Carlo Costly y Jerry Bengtson entre otros? En pocas palabras, se pelea con los goles que hoy le están haciendo falta.

¿Cómo se defiende a un entrenador que ganando todo el dinero que gana tiene jugando a Honduras como una selección de tercera categoría? Algunos dicen que es culpa de los jugadores porque no tienen nivel. Bueno, si ese fuera el caso, que no lo es, entonces no tiene sentido tener a un entrenador tan costoso.

Agradecería mucho su ayuda ya que también me gustaría defender a Jorge Luis Pinto. Pero no puedo defenderlo si sus números no lo avalan. Porque no debemos olvidar que los entrenadores viven de los resultados y son los resultados los que le dan la razón. Y evidentemente Jorge Luis Pinto, en estos momentos, no tiene la razón.


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