Elías Burbara y Claudio Cardozo levantan el trofeo como campeones del Apertura. (Foto El Heraldo)

La verdad parecía una repetición de muchas historias similares. El club que llega de la costa a tirarse atrás sin atreverse a conquistar sus miedos y sus dudas. Porque Real España llegó al Nacional y durante casi 75 minutos pasó metido atrás con poca intención ofensiva.

Rubilio Castillo había marcado dos veces. El primero a los 62 minutos luego de un largo centro de Kevin López. El balón llegó hasta el palo más lejano de Hernández y Rubilio picó perfecto su remate. Entonces Motagua creció en confianza y se lanzó sobre el marco rival. En una jugada divida Vargas levanta mucho su pie impactando a Omar Elvir.  Said Martínez, a pocos metros, no duda y marca penal. Rubilio pide el balón y no perdona. A los 73 minutos el global estaba igualado y era como iniciar de cero.

Entonces Real España se acordó que podía ir jugar al ataque y que podía tener la pelota. La máquina comenzó a vivir sus mejores momentos en el partido. Fue cuando llegó un trazo largo por la izquierda para Iván López.  Félix Crisanto trata de darle alcance sin éxito y termina por cargarlo ya en el área. Un claro penal que no marcó Said Martínez. No pasaron muchos minutos cuando en el borde del área Henry Figueroa sujeta a Salazar. De nuevo falta penal que marcó el central. Y así terminaron los 90.

En el primer tiempo suplementario muy poco que rescatar. El físico pasaba factura y los clubes asumían pocos riesgos. El gol del título llegó a los 108 minutos. Benavídez cobró un tiro libre desde la izquierda. El balón fue cayendo cerca del punto penal y en medio de varios rivales apareció la cabeza de Ángel Tejeda para vencer a Marlon Licona. Locura con los catedráticos. Lo demás fue desesperación. El tiempo corrió como el agua y Real España celebraba por fin un título.


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