Vaya tarde la de Wayne Rooney. Era su regreso al club de sus inicios y el Goodison Park esperaba con ansias verlo de nuevo en un partido de la Liga Premier usando la camiseta del Everton. Y la tarde fue redonda para Rooney y los treinta y nueve mil espectadores que pagaron boleto para ver el partido.

El duelo parecía que se iría al descanso sin goles pero el cuadro de casa se fue al ofensiva sobre el minuto 46. Llegó el centro al área de Calvert-Lewin y Rooney saltó elevándose sobre el punto penal para vencer al arquero son sólido remate. Ese gol fue suficiente para el triunfo ante el Stoke City. Inicio soñado, sin lugar a dudas.


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