Es difícil de entender pero quienes comandan y lideran el fútbol hondureño viven con una intensa fascinación por hacer las cosas al revés en relación a como las hace el resto del mundo. Por ejemplo, se enjaranan contratando a Jorge Luis Pinto con un altísimo costo y bajo un contrato absurdo que los obligaba a pagarle una fuerte cantidad si era despedido. El resultado de esa costosa aventura ya todos la conocemos.

¿Lección aprendida? No, para nada. Porque nuestros federativos no esconden su deseo por pescar al nuevo entrenador en aguas extranjeras. Y quién sabe a qué costo. Un fútbol hondureño que navega sobre una profunda crisis económica quiere seguir hipotecando lo poquito que queda. No sé en dónde tienen su mente y su capacidad administrativa.

Me pongo a pensar si los miembros Fenafuth y de la Comisión de Selecciones se han puesto a ver lo que nuestros exitoso vecinos en Costa Rica han estado haciendo en estos años.  Los ticos entendieron que no podían seguir volviéndose locos pensando en entrenadores tan costosos. Fue cuando optaron por Pinto camino al mundial de Brasil. En ese momento Pinto era un extranjero con muchos años en Costa Rica y con un costo muy accesible. Luego el colombiano se va y la opción sigue siendo casera. Primero Wanchope y luego Ramírez. ¿El resultado? Eliminatoria impecable y solvente clasificación al mundial.

La mejor opción para Honduras es volver a un técnico de la casa, ya sea nacional o extranjero, pero de la casa. Cualquier otra opción será muy costosa y sin ninguna garantía que dejará resultados positivos. Es momento de tener a un director técnico que sepa adaptarse al estilo tradicional de nuestro fútbol y no un director técnico que quiera forzar estilos que no le van a nuestro fútbol. En resumen, creo que 10 años ligados al estilo colombiano ya han sido suficientes.  Y no me malinterpreten. Colombia juega mucho mejor que nosotros al fútbol. Pero su estilo de juego no es el que mejor le va a los nuestros.


La Bicolor, Opinión

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