Procuro evitar ser un comentarista dedicado a estar en contra de algo o de alguien. Porque no se trata de estar en contra o a favor. Se trata de analizar y evaluar un trabajo con la simple base de los resultados. Los resultados no mienten. Nunca han mentido. Los resultados nos dicen si un proyecto marcha bien o no marcha bien. Podemos entrar en un amplio debate sobre si determinado club o selección juega bonito o juega feo. Pero el debate se diluye cuando sacamos los número fríos. En esta vida el que no suma no avanza y no gana.

Yo no critico a Jorge Luis Pinto porque me cae mal. Esto no es personal. Incluso debo reconocer que en muchos momentos busco ángulos positivos alrededor de su trabajo. Pero por más que busco, sus resultados lo botan todo. Honduras acumula una eliminatoria pavorosa. Podemos rescatar muy pocos partidos bien jugados. Más bien diríamos, minutos bien jugados. Y aunque el partido ante los Estados Unidos fue bueno en varios tramos, Pinto no lo fue. Leyó mal el juego. Algo que está haciendo muy seguido. Eso de la lectura ha sido uno de sus puntos débiles.

Pero, y aquí viene el gran pero, seguimos con vida. Y el proyecto Pinto todavía respira. Entonces al no estar eliminados procedemos a sacar la calculadora y sobre el papel le quitamos puntos a este, se los damos al otro y nos sumamos unos puntitos por aquí y otros por acá. Y de pronto hasta con un cupo directo nos encontramos. Joder con las benditas sumadoras “Made in Honduras”. Mejor no usemos sumadora. Mejor sacudamos un poco a Pinto para que lea mejor los encuentros, para que entienda que se ha equivocado y para que comprenda de una vez por todas que el balón no gira alrededor de él. El balón siempre gira alrededor del jugador.

Lo que quiero decir es que su formato de querer forzar las cosas porque así lo dice él, no funciona y no funcionará para nada. Volvió a hablar de los descuidos de los jugadores pero sigue sin reconocer que los problemas que se dieron en el cierre del juego ante los Estados Unidos fueron el resultado de su mala elección en los cambios. Así como le pasó ante Panamá. Los jugadores son los responsables, él no. Y así ha sido en todo su proceso. De pronto estamos a dos fechas para terminar la Hexagonal y estamos más cerca de la eliminación que del repechaje.

¿Despedirlo? Esta opción dejó de ser opción hace unos meses. Además a estas alturas nadie asumiría el cargo. No queda más que seguir esperando que su proyecto reviente. Pero por favor, si finalmente no se logra el cupo al mundial de Rusia, no le vayan a renovar el contrato. Eso sería demasiado premio por lograr nada.

 


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