Ángel Tejeda había llegado del Honduras Progreso con muchas expectativas. Desde que se puso la camiseta del Real España se esperaban de él muchos goles. Pero los goles llegaban por poquitos. Y en esta temporada era más un fantasma que una opción verdadera en el ataque.

Pero terminó apareciendo en la noche más importante para el fútbol de los catedráticos de los últimos años. Jhow Benavídez mandó un centro perfecto. De esos centros que caen en contra de los zagueros y en favor del atacante. Pero cuando la pelota llegaba al área no se le miraba a Tejada. El gigante estaba rodeado de rivales. Pero supo imponerse. Supo levantarse sobre los demás y cabecear casi de espaldas al marco. Licona intentó pero no llegó.

Así fue que Tejeda salió de la nada para darle al Real España su título número 12. Como a veces sucede. El que menos se espera se pone la capa y salva a su equipo.

 


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